Presentación 2018-10-03T16:44:53+00:00

Presentación

El presente diccionario comienza a plantearse en 2011 por iniciativa de la directora de Ediciones de la Filmoteca y jefa del Departamento de Documentación y Publicaciones de la Filmoteca. La propuesta original consistía en un Diccionario del cine valenciano. La crisis económica y sus desastrosas consecuencias pospusieron la puesta en marcha del proyecto hasta enero de 2015. En ese intervalo de tiempo se produce un acontecimiento insólito: el cierre de la radiotelevisión pública valenciana, lo que dejó a la industria audiovisual valenciana en una situación insostenible. Este hecho nos llevó a replantearnos el proyecto inicial. Se imponía ahora superar los límites del cine para abordar los medios de comunicación audiovisuales en su conjunto con un doble objetivo: recoger y reunir los casi ciento veinticinco años de historia del audiovisual valenciano y, en una situación de crisis, valorar el trabajo de numerosos profesionales (productores, directores, guionistas, técnicos, intérpretes, etcétera) cuyo esfuerzo y entrega ha trascendido en muchas ocasiones las fronteras de la Comunidad Valenciana, incluso del Estado Español; profesionales, además, que han desarrollado su labor en diferentes medios audiovisuales.

Atendiendo a estas circunstancias, un enfoque contemporáneo requería examinar el audiovisual en todas sus vertientes. Ello no quita que puedan apreciarse en el Diccionario del audiovisual valenciano la influencia de algunos trabajos pioneros centrados en el cine, como la Introducció a la història del cinema valencià, de Ricard Blasco Laguna, o la Historia del cine valenciano, dirigida por Juan Ignacio Lahoz Rodrigo, en el ámbito del País Valenciano, el ya clásico Diccionario del cine español, dirigido por José Luis Borau –de ámbito estatal–, el más reciente Diccionario del Cine Iberoamericano, dirigido por Eduardo Rodríguez Merchán, Carlos F. Heredero, Joao Bernard da Costa e Ivan Giroud –centrado en al mundo iberoamericano– o Diccionari de Cinema a Catalunya, de Joaquim Romaguera i Ramió, y Diccionario do Cine en Galicia 1896-2008, coordinado por José Luis Cabo Villaverde y Miguel Anxo Fernández –de ámbito autonómico–.

Los recientes desarrollos de las tecnologías de la información y de la comunicación, sin embargo, permiten aportar a nuestra propuesta de algunas novedades de las que no pudieron disfrutar las obras mencionadas. El Diccionario del audiovisual valenciano se planteó desde un principio como una obra de consulta en soporte digital, aunque con una maquetación híbrida, adaptada para la lectura en web, o para la impresión, ya sea de entradas individuales o de la totalidad del diccionario. Se proyectó de esta manera por tres razones.

En primer lugar, para mejorar las posibilidades de consulta de los lectores. Estos pueden acceder a los contenidos a través de un buscador, para consultas de términos individuales, o mediante las distintas categorías temáticas: “Compositores audiovisuales”, “Críticos, historiadores y analistas”, “Cultura audiovisual”, “Directores”, “Empresas audiovisuales”, “Guionistas”, “Instituciones”, “Intérpretes”, “Producciones audiovisuales”, “Productores”, “Técnicos” y “Videojuegos”. A ello hay que añadir una serie de entradas agrupadas bajo la denominación “Pasado, presente y futuro del audiovisual valenciano”, que permiten una visión panorámica de los distintos medios audiovisuales. En este apartado se incluyen “La llegada del cine al País Valenciano”, “La producción cinematográfica valenciana (1900-1936)”, “La radio Valenciana en la Segunda República”, “La radio valenciana en la Guerra Civil”, “El cine en Valencia bajo el franquismo”, “Regulación de la radio valenciana”, “El cine independiente valenciano (1968-1977)”, “El cine valenciano en democracia”, “La televisión en democracia”, “Cine de no ficción de temática valenciana”, “La televisión local”, “La radio en valenciano”, “Transmedia”, “Las salas de cine”, “Libros y revistas de cine” y “Formación audiovisual”. Todas las entradas, además, contienen vínculos a otras entradas del diccionario, de manera que el lector puede ampliar en todo momento la información contenida en cada una. Con todo, es posible que algún lector eche de menos la inclusión de fichas técnicas, parciales o completas. La medida se justifica por razones de espacio, pero es congruente con el uso habitual en los diccionarios.

En segundo lugar, el soporte digital ofrece la posibilidad de acompañar las entradas con numerosos materiales adicionales, ya sean audiovisuales, sonoros, fotográficos o escritos, imposibles de incluir en una edición en papel. Esta es una de las principales novedades respecto a otras obras de consulta. Ello ha supuesto, por una parte, desarrollar una plataforma que soporte los diferentes tipos de materiales y formatos y permita un acceso fluido a los mismos por parte de los usuarios. Su diseño hay que agradecérselo a Amparo Gil y José Soriano, de Estudio Gráfico Quinto A. Por otra, también ha implicado una ardua y compleja selección de materiales, la gestión de los diferentes permisos y derechos para su reproducción y el establecimiento de cierta correspondencia entre la extensión de los textos de las entradas y la cantidad y variedad de dichos materiales adicionales. Esta tarea –y otras no menos importantes, como el seguimiento de las entregas por parte de los autores– ha sido labor de Santiago Barrachina Asensio, en tanto que coordinador de documentación.

La tercera ventaja del soporte digital es la posibilidad de ampliar los contenidos, tanto en lo referente a las entradas como al material adicional que las acompaña, en sucesivas ediciones ampliadas, sin necesidad pasar por el largo proceso de la edición tradicional, ya sea a partir de la interacción con el propio usuario –para ello se ha habilitado una dirección de correo electrónico–, del resultado de nuevas investigaciones o de la propia evolución del audiovisual valenciano. Esto nos ha llevado a plantearnos el Diccionario del audiovisual valenciano como una obra inconclusa y en continúa actualización. Su primera entrega cuenta con cerca de cuatrocientas entradas, aproximadamente mil páginas de contenidos, a las que hay que añadir el material adicional, elaboradas por cincuenta y cuatro especialistas.

El proceso de elaboración del diccionario ha seguido diferentes fases. La primera fue el establecimiento de la nómina de entradas, en relación con los bloques temáticos mencionados más arriba, partiendo siempre de que estamos ante una obra ampliable. Los coordinadores procedieron a clasificar las entradas en cuatro categorías para su redacción –de menos de una página las más breves y hasta diez las más extensas, con dos intermedias de tres y cinco respectivamente–, revisables por los autores encargados de su elaboración. Este sin duda ha sido uno de los trabajos más complejos y dolorosos, dada la imposibilidad de hacer justicia a muchas personalidades, obras o empresas, o la tendencia natural, que hemos intentando evitar a toda cosa, a infrarrepresentar el pasado del audiovisual valenciano frente a su presente. Permítasenos un tópico: no están todos los que son, pero sí son todos los que están. Nos quedan la disculpa y el consuelo de que este Diccionario del audiovisual valenciano es una obra abierta, y existe el compromiso por ambas partes (Filmoteca y los coordinadores) de corregir, ampliar y, en definitiva, mejorarlo en ediciones sucesivas.

La segunda fase fue seleccionar a los autores, todos ellos valencianos o con una vinculación especial con Alicante, Castellón o Valencia, y realizar los correspondientes encargos, facilitando en todo lo posible materiales y recursos para que pudieran trabajar en la redacción. Con posterioridad, los coordinadores, a medida que fueron recibiendo los textos, se ocuparon de la revisión y la homogeneización del estilo, siguiendo los estándares de las obras de consulta. En este sentido, los coordinadores han tratado de mantener el siempre difícil equilibrio entre la neutralidad, la autoría y, obviamente, la libertad de expresión. Se ha optado, en la medida de lo posible, por un lenguaje poco marcado, sin demasiados calificativos, como corresponde a una obra de estas características, y por la primacía del dato y la información. Todo ello para tratar de garantizar que la lectura sea lo más amena, grata y sencilla posible. En cualquier caso, la firma individual de los textos constituye una forma de reconocimiento de la subjetividad, inevitable, y de atribución a cada cual de la responsabilidad intelectual.

La tercera fase, también compleja, ha consistido en añadir la documentación adicional a cada una de las entradas, teniendo en cuenta también la posibilidad de ir ampliándola con el tiempo. En esta fase también se han uniformizado fechas y topónimos. Para las primeras, en concreto los años de las producciones audiovisuales, se han seguido como referencia básica la base de datos del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte hasta 1990 y la International Movie Database (IMDb) desde entonces, aunque en ocasiones se ha tenido que recurrir a otras fuentes. Respecto a los topónimos, se ha seguido el criterio de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), manteniéndolos en lengua vernácula salvo en aquellos casos en que se trata de capitales. Finalmente, los títulos de las producciones audiovisuales se citan con el título que tuvieron en su exhibición en el País Valenciano y en España y el título o títulos originales.

Ya para concluir, es necesario dejar constancia de nuestro agradecimiento por el apoyo que hemos recibido en todo momento por parte de Nieves López-Menchero (jefa del Departamento de Documentación y Publicaciones) y del director de Audiovisuales y Cinematografía (filmoteca), José Luis Moreno Maicas, así como al asesoramiento de expertos de distintos campos, algunos de los cuales constan como colaboradores de la obra –es el caso de Francesc Picó, en todo lo relativo a Radiotelevisió Valenciana, y de Antonio Vallés, a propósito de la radio valenciana–. Somos conscientes de que las carencias que el diccionario presenta serían más graves si no hubiéramos tenido su ayuda. Confiamos en que el lector sepa disculparlas y encuentre compensación en sus aciertos.

Es igualmente importante reconocer el trabajo de todos los autores que han participado en el proyecto, implicándose en muchas ocasiones mucho más de lo que en principio se les pedía. Pero el Diccionario del audiovisual valenciano es, sobre todo, de sus protagonistas, de los directores, productores, guionistas, técnicos, locutores, periodistas, actores, gestores, críticos, historiadores o desarrolladores de videojuegos que han protagonizado el pasado y el presente del audiovisual valenciano. Sin ellos, seguro, no habría sido posible.

Jorge Nieto Ferrando (Universitat de Lleida)
Agustín Rubio Alcover (Universitat Jaume I de Castellón)